Maternidad y bodas, ambas se viven con pasión.

Juntos contaremos tus grandes historias

 Mi nombre es Azahara y vivo en Córdoba. Soy mamá de dos pequeñas guerreras y estoy casada con un asturiano que me hizo enamorarme del norte de nuestro país 

Cuando era pequeña siempre dije que de mayor quería ser profesora de niños pequeños. Pero luego en realidad me pasaba el día entre cartones, cola, telas y viendo Art Attack mientras mi abuela cosía y cosía a mi lado. Hasta que el día de mi comunión llegó a mis manos mi primera cámara y el carrete de 36 fotos no duró ni una hora….

se había despertado una bestía 😛

 

Llegaron muchas cámaras a mis manos a las que exprimí todo el jugo, hasta que en 2009 conseguí hacerme con mi primera Reflex.  Y empecé a adentrarme más en serio en el mundo de la fotografía, formándome y practicando mucho con amigos y familia.  

Cuando me quedé embarazada por primera vez en 2013 algo en mi cambio. No quiero caer en la recurrente frase de que los niños cambian la vida… que es totalmente cierta jajaja, pero para mí fue algo más allá. En este caso me refiero a que cambie yo, mis preferencias, mi forma de vivir y sobretodo mi manera de ver la maternidad en general.

la vida  y la maternidad cambia a cada paso que se da

 

Estar embarazada es sin duda una de las mejores experiencias que he vivido. El mundo del parto me dejo totalmente enganchada la primera vez que lo viví y con la segunda lo confirme aún más es un momento inigualable. Y la lactancia ha hecho que me reencuentre con mi yo más mamífero y más fiero.

La maternidad en general me ha demostrado que los niños son esos seres de los que deberíamos de re-aprender los adultos en vez de intentar enseñarles… y fue cuando me di cuenta que yo misma era más sabia de pequeña que cuando crecí y por eso quería que mi camino fuera estar todo el día rodeada de ellos.

Por ello es que ahora disfruto y aprendo de ellos en todas mis sesiones y solo me dedico a observarles. No les pongo límites ni mucho menos los obligo a nada… ellos mandan y mi meta principal en cada sesión es que cuando acaben se lo hayan pasado tan bien y hayáis estado tan cómodos que queráis volver a verme pronto.

Pero no os voy a engañar…. Los niños agotan y de vez en cuanto apetece desconectar y alejarse del mundo maternal. Es un lujo poder disfrutar de una conversación más tranquila y es por eso que el mundo boda me apasiona tanto o más que el resto de sesiones. Aún no he ido a una boda en la que hay podido conseguir controlar las lágrimas, millones de sentimientos a flor de piel en uno de los días más importantes de la vida de una pareja y está en mis manos que guarden todos y cada uno de ellos en recuerdos.